
Hoy he comido en el restaurante del hospital La Fe (en la foto, la entrada), en Valencia, y me he sentado cerca de la puerta, que está junto a los servicios. Siendo generoso, puedo asegurar que nueve de cada diez personas que han entrado han pasado de largo por delante de los servicios y se han dirigido directamente a la cola del autoservicio, donde han metido sus manos entre los montones de cuchillos y tenedores para escoger los suyos (una de cada diez ha entrado antes a los servicios, sin que me sea posible calcular qué porcentaje se ha limitado a orinar o defecar sin lavarse luego las manos). Si vinieran del metro o del autobús, sería una guarrada, pero es más que eso porque la mayoría de ellos viene del hospital.
Urge que la Conselleria de Sanidad ponga carteles bien grandes que inviten a la gente a lavarse las manos, carteles no sólo a la entrada del restaurante, sino en las salidas del hospital. Cuando uno sale de un hospital debe lavarse las manos, aunque no vaya a comer. Y no sólo por la gripe A, se pueden coger cosas peores.
Y es necesario una alarma sanitaria para que en los colegios enseñen a los niños de algo tan básico como lavarse las manos antes de comer? Y es que así nos va.
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