
Esto genera diversos incentivos perversos para la corrupción. Los empleados públicos con un horizonte laboral limitado por la incertidumbre de las próximas elecciones son más propensos a aceptar o a solicitar sobornos a cambio de tratos de favor que los empleados públicos con un contrato estable. En segundo lugar, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría del mundo occidental, donde los políticos locales están forzados a tomar decisiones junto a funcionarios que estarían dispuestos a denunciar cualquier sospecha de trato de favor, en España toda la cadena de decisión de una política pública está en manos de personas que comparten un objetivo común: ganar las elecciones. Esto hace que se toleren con más facilidad los comportamientos ilícitos, y que, al haber mucho más en juego en las elecciones, las tentaciones para otorgar tratos de favor a cambio de financiación ilegal para el partido sean también más elevadas".
Lee todo el artículo de Víctor Lapuente, con propuesta de soluciones, en El País.
Això em sona... tal volta es podria definir com a "voto cautivo". Si es que este Fabra és un animal polític!
ResponderEliminarSergi
Curioso que este sistema de influencias haya pasado de la super especulación en la costa a la pronto quiebra de algún banco español debido a las deudas de los promotores.
ResponderEliminarLa democracia en España deja mucho que desear empezando por que no puedes preguntar datos obvios a la administración y acabando por el ejemplo que citas.
Cada día me tienen más cabreados nuestros políticos...
Saludos