viernes, 28 de noviembre de 2008

Duelo entre Almudena Grandes y Muñoz Molina en 'El País'

Hacía tiempo que no vivíamos en la prensa un duelo dialéctico entre columnistas de un mismo diario, en este caso El País. Lo han protagonizado los escritores Almudena Grandes y Antonio Muñoz Molina, y voy a intentar resumirlo:

El lunes día 24, Almudena Grandes escribía en ese diario en una columna titulada México lo siguiente: "Un tribunal ha constatado la muerte de Franco. Qué risa, dicen algunos. Yo prefiero reírme de otras cosas. "Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta". Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos? En 1974, al morir en su cama, recordaría con placer inefable aquel intenso desprecio, fuente de la suprema perfección. Que la desbeatifiquen, por favor. A cambio, pueden beatificar a Bono, porque la pequeña vanidad de su implante capilar es pecado venial frente a tamaña perversión".

Al día siguiente, Antonio Muñoz Molina dijo esto en una columna titulada ¿Chistes viejos? también en El País: "En su artículo del 24 de noviembre, Almudena Grandes hace lo que tal vez intente ser una broma acerca de una monja en el Madrid del comienzo de la Guerra Civil: "¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una pandilla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?". ¿Estamos ante la repetición del viejo y querido chiste español sobre el disfrute de las monjas violadas? No hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos. (...) Almudena Grandes habla de exiliarse a México: cuando leemos artículos como el suyo y como tantos otros que por un lado o por otro parecen empeñados en revivir las peores intransigencias de otros tiempos, algunas personas nos sentimos cada vez más extrañas en nuestro propio país".

Lejos de rectificar, Almudena Grandes respondió a Muñoz Molina al día siguiente mediante una carta al director titulada Respuesta a Muñoz Molina (la transcribo completa): "En su furioso ataque a mi columna del lunes pasado, publicado ayer en esta sección, Antonio Muñoz Molina omitió el consejo de la madre Maravillas a sus hijas espirituales -"Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta"- con el que, en mi opinión, era ella la que se ponía a la altura de los viejos chistes sobre la condición femenina en general y sobre las monjas, en particular".
Si no supe expresarlo con la suficiente claridad, lo siento. Si, como sospecho, Antonio Muñoz Molina ha aprovechado la ocasión para construir un discurso demagógico sobre la violencia y la memoria histórica, todavía lo siento mucho más".

Muñoz Molina, aparentemente nada furioso, respondía con otra breve carta titulada Una frase de san Juan de la Cruz, publicada ayer: "Un lector me hace llegar amablemente una información que yo desconocía, y que me parece adecuado compartir con Almudena Grandes: la frase "Déjate enseñar, déjate mandar, déjate sujetar y despreciar y serás perfecta" no es de la madre Maravillas, ni se dirige a sus monjas. Es uno de los Avisos Espirituales de san Juan de la Cruz, y su destinatario, en femenino, es el alma".

Hoy no ha habido respuesta de Almudena Grandes en El País.

PS: Hermann Tertsch también criticó el día 25 en Abc a la escritora en una columna titulada Milicianos progresistas. No he encontrado más opiniones al respecto. Echo en falta la de las mujeres.

4 comentarios:

  1. Cuando se es tan sectario y fanático como doña Almudena Grandes, uno se arriesga a que le enmienden la plana con suma maestría, como acaba de hacer con la susodicha don Antonio Muñoz Molina, el cual demuestra que lo cortés no quita lo valiente.

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  2. Que lástima, que justo esta semana en la que conmemoramos a las mujeres maltratadas, sea precisamente una mujer la que piense que otra puede disfrutar cuando la estan agrediendo. Lo siento por ti Almudena, quiero creer que ya se trate de monjas o de simples mujeres las gentes en general no están contigo en este tema.

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  3. Esta manera de razonar en la mediocre Almudena es lo normal, lo cual ya la califica (elijan el adjetivo que más le cuadre), como también lo es el de muchos compañeros del "régimen" (toda una categoría que emplea Terstch para designar a apesebrados y totalitarios: nazis y/o estalinistas). Como siempre, certero y valiente Muñoz Molina, luchador auténtico por la libertad y a contracorriente.

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  4. ¿Y que esperabas de Almudena? Sinceramente aunque tampoco esperaba algo así, me hubiera sorprendido más que hubiera hecho lo contrario.

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